jueves 15 de enero de 2009

Mis libros de cocina: 1. "El libro de los menús", de Inés Ortega





Como dije hace tiempo, me gustaría dar aquí un repaso a todos mis libros de cocina, que son muchos. Tantos tengo que aunque viviera varias vidas, no podría hacer ni una mínima parte de sus recetas. De eso desistí hace tiempo, pero aún así sigo comprándome libros de cocina con las mismas ganas e idéntica ilusión. Y también miro blogs de cocina, y páginas gastronómicas. En fin, que no tengo remedio. Pero creo que cada libro de cocina que ha logrado llamar mi atención en un momento dado hasta el punto de hacer que lo comprara, lo hizo por algo. Y ese algo es lo que quiero reencontrar y contar aquí. 

Puede ser una única receta. O muchas. O quizás ninguna, pero sí unas fotos increíbles, o una manera de contar diferente. Lo que sea. Pues bien, hoy empiezo por el primero, uno al azar, el que he consultado cuando he ido a hacer algo tan simple como arroz a la cubana, para saber cuánto arroz hace falta poner por persona (50 grs., para los curiosos).

Se trata de "El libro de los menús", de Inés Ortega (Espasa Práctico). La hija de la legendaria Simone recoge en este librito un montón de cosas interesantes. Así de memoria, creo recordar una compota de manzana muy fácil y rica, que yo mejoré en su día añadiéndole también pera. Y hace meses que no hago unos filetes de pechuga de pollo rellenos de jamón york con una salsita de cebolla de quitar el hipo.  Creo que lo meteré en el menú de la próxima semana...




¡Ah! Este libro no tiene fotos...

lunes 5 de enero de 2009

Chez Thérese V.2.0

Abrí este blog de cocina con mucha ilusión, pero las fechas cantan: escribo en él una vez al año, y me he dado cuenta de que si me cuesta horrores hacerlo no es por falta de ganas, cosas que contar, o recetas que poner, sino por la “obligación” de acompañar cada entrada de una foto. Odio hacer fotos en general, y en concreto las de comida, no me gusta cómo me quedan, así que al final termino por no escribir nada. O lo hago de año en año.

Pero ¿y si no tuviera que poner fotos? ¿Hay alguna ley escrita o no en los estatutos blogosféricos que obligue a acompañar los posts de las bitácoras de cocina con una foto? Simone Ortega no puso ninguna en sus “Mil ochenta recetas de cocina” y mírala, un mito de la gastronomía española. Ni tampoco lo hizo Angel Muro en “El Practicón”, y aún se sigue editando. En fin, que no. Que este va a ser un blog de cocina a la antigua, sin fotos. La gente que se pase por aquí y encuentre un plato que le suene rico tendrá que fiarse y probar a hacerlo sin ver el resultado. Creer sin ver. Pura fe.

Supongo que todo esto suena a propósito de año nuevo. Y es posible que así sea… Una no termina de inmunizarse contra eso, a pesar de haber roto estas navidades el maleficio de los christmas…

Así que doy por comenzada la versión 2.0 de “Chez Thérèse”: sin fotos, con periodicidad normal y lleno de buenas ideas para que hacerse de comer no sea una obligación sino un placer. Y ¿qué mejor manera que empezar con un buen postre?

Aunque más británico que otra cosa, esta receta me la dio una de mis cuñadas francesas, Hélène, y tengo que decir sin modestia ninguna que la he mejorado al reducir a la mitad la cantidad de azúcar. Es un postre fácil y que convierte a las sosas y dietéticas manzanas en una golosina. ¿Se nota que no puedo con las manzanas crudas?


CRUMBLE DE MANZANAS (Para unas 6 personas con buen saque)

-       150 grs. de harina

-       150 grs. de mantequilla cortada en trocitos y dura

-       70 grs. de azúcar

-       4 manzanas reinetas o mezcla de varios tipos, nunca está de más experimentar…


Se pelan las manzanas y se hacen trocitos pequeños, cuadraditos como dados de jugar al parchís. Después se unta una fuente con mantequilla y se esparce sobre ella los dados de manzana.

En un cuenco grande, se echa la harina, el azúcar y la mantequilla, troceada en frío, haciendo virutas pequeñas. Con los dedos, se mezcla todo, harina, azúcar y mantequilla, desmigándolo bien hasta que tenga el aspecto de arena de playa húmeda.

Se reparte bien la mezcla desmigada sobre las manzanas.

Se mete en el horno precalentado a 200ºC durante unos veinte minutos.

Se sirve caliente o tibio, y si sobra, se recalienta en el horno. Mejor no recalentarlo en el microondas, no por nada, porque sigue estando rico, pero queda hecho un plastón, poco agradable a la vista.