1. Lista de recetas. Haz una lista de los platos más habituales que sueles cocinar. Te llevará un rato, seguro, pero sólo será una vez, y a partir de entonces te será muy útil a la hora de planificar los menús de la semana. Y evitarás repetirte en exceso o no hacer en meses platos que os gustan sólo porque no te acuerdas. Las que yo iré poniendo son las recetas que yo hago, pero pueden sustituirse por algo parecido que, de pronto, recuerdes que sabes hacer, te encanta... y nunca haces. O quizás las conoces, y las haces a tu manera. Pero puede que no tengas no tengas ni idea de lo que es y no te suene mal: en ese caso, pídeme la receta en los comentarios. La pondré en el siguiente post.
2. Comidas fuera de casa. Estos menús están pensados para gente que come fuera, y que puede llevar la tartera y calentarla en un microondas. Si no es el caso y te da tiempo a volver a comer, puedes comértelos en casa, tranquilamente. Si comes en la cantina del trabajo o un menú del día, sáltatelos. Los platos para el mediodía están pensados de manera que 1) la cena sea sencilla de preparar si la comida del día siguiente es trabajosa, 2) puedas congelar una parte y la próxima vez, simplemente sacar por la noche el tupper del congelador.
3. Imprevistos. Aunque tengas un menú perfectamente planificado, deja siempre un hueco a la improvisación. Los menús semanales son tus amigos, están ahí para ayudarte, para facilitarte las cosas, no para agobiarte, ni como una obligación inamovible más de tu rutina. Es posible que un día salgas a comer inesperadamente, te entre un antojo de pizza a domicilio, o te sobre comida suficiente como para cenar al día siguiente. No te preocupe desplazar el menú un día, cambiar la cena de hoy por la comida de pasado mañana, o sacar una lata de fabada Litoral si se tercia. Mira el lado bueno: lo que no hagas del menú de la semana, lo tienes ya pensado para el de la siguiente.
4. Compras. Si quieres hacer un menú semanal, ten en cuenta que se trata de siete días. Planifica las cosas de tal manera que consumas durante los primeros días los productos frescos, especialmente las verduras o la fruta. Congela carnes y pescados para ir sacándolos a medida que los necesites a lo largo de la semana, y utiliza las frutas demasiado maduras para postres (tartas, clafoutis, crumbles...) los últimos días. Compra congelados, pero que sean productos no cocinados (pescados, verduras, carnes...), materia prima para seguir cocinando cuando al final de la semana se te terminen los frescos y puedas echar mano del congelador con tranquilidad. Autoimponte un máximo de un plato preparado industrial o congelado por semana, como solución de emergencia, capricho o falta de ideas.
5. Lista de la compra. Como yo no sé qué tenéis cada uno en vuestros frigoríficos y despensas, y quizás no sigáis al pie de la letra todos los menús que sugiero, mi lista de la compra no sería demasiado exacta. Sin embargo, si queréis que acompañe al planning semanal de su lista de la compra correspondiente, no tenéis más que decirlo. Siempre podréis tachar lo que no interese o añadir el resto de cosas que necesitéis (aceite, leche, yogures, fruta, productos de limpieza...)
Si se os ocurre algo más que pueda añadir y que os parezca útil, ya sabéis, en los comentarios.
5. Lista de la compra. Como yo no sé qué tenéis cada uno en vuestros frigoríficos y despensas, y quizás no sigáis al pie de la letra todos los menús que sugiero, mi lista de la compra no sería demasiado exacta. Sin embargo, si queréis que acompañe al planning semanal de su lista de la compra correspondiente, no tenéis más que decirlo. Siempre podréis tachar lo que no interese o añadir el resto de cosas que necesitéis (aceite, leche, yogures, fruta, productos de limpieza...)
Si se os ocurre algo más que pueda añadir y que os parezca útil, ya sabéis, en los comentarios.




2 comentarios:
Qué cantidad de consejos prácticos en tan poco espacio!! Gracias, Teresa. Estoy deseando ver el primer menú.
Pues ya lo tienes, Annie. Espero que los comentarios que he hecho (la biblia en verso... qué largo me ha quedado, Dios mío, cuánto hablo...)al menú también te sean útiles.
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