Tengo muchos libros de cocina (¿demasiados?), y casi todos están cogiendo polvo, porque no me daría la vida aunque quisiera usarlos, pero aún así, sigo encaprichándome de vez en cuando de alguno nuevo, en mi búsqueda de ese santo grial culinario. No sé si esta vez lo he encontrado, pero poco le falta, porque estoy encantada con mi última adquisición.
Se trata de "La despensa ideal", un libro de las inglesas Eve O'Sullivan y Rosie Reynolds. Y aunque en un primer vistazo parezca un libro muy limitado por jugar con exclusivamente 30 productos y no típicamente españoles (he leído críticas feroces a esto, como si todavía fuesen raras cosas como la salsa de soja o la leche de coco...), las recetas son muy variadas, sencillas y originales. A mí me ha enamorado por completo y tengo una lista de las que quiero ir haciendo y haré. De momento, me he estrenado con ésta y otras dos más. Todas auténticos éxitos, dicho sea de paso.
Los garbanzos son uno de los ingredientes de esa despensa perfecta con la que juega el libro, y combinados con boniato, tomate y especias hacen un guiso sabrosón y reconfortante, perfecto para estos meses de frío.
Ingredientes (para dos personas):
- 1 boniato mediano
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de cominos molidos
- 1/2 cucharadita de canela
- 1 pizca de pimentón picante
- 1/2 lata de tomate triturado (de las de 400 g)
- 1 cucharadita de vinagre
- 1/4 de pastilla de Avecrem
- 1 bote pequeño de garbanzos cocidos (de los de 200 g)
- Sal y pimienta
- 1/2 yogur griego sin azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de ajo en polvo
- Aceite de oliva
- Precalentar el horno a 200ºC.
- Pelar y cortar el boniato en dados grandes.
- Ponerlo en una fuente de horno con un poco de aceite y asar 10 minutos. Remover y dejar otros 10 minutos. Reservar.
- En una cacerola, calentar un poco de aceite de oliva y pochar la cebolla picada hasta que esté blanda. Añadir el ajo picado y sofreir otro poco. Añadir las especias, sal y pimienta hasta que se desprenda un buen aroma.
- Echar a la cacerola el vinagre y el tomate triturado. Remover y mezclar bien todo.
- Añadir el boniato asado.
- Desmenuzar el Avecrem y echarlo también al guiso. Echar un vaso de agua y remover de nuevo bien todo.
- Llevarlo a ebullición y dejar a fuego medio unos 15 minutos. La salsa espesará.
- Echar los garbanzos escurridos y enjuagados con agua. Remover y dejar cocer 2 minutos más
- Acompañar con el yogur con ajo.
19:01
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La de la ventana
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Pan
De nuevo Ibán Yarza y su sabiduría panarra dejan huella en Chez Thérèse, esta vez en forma de molletes. Esos panecillos tiernos que no sólo están buenos con tomate, aceite de oliva y jamón serrano, sino que acogen en su seno esponjosito y tierno cualquier cosa para hacer bocadillos ricos y fáciles de comer. Si no los habéis probado, hacedlo. O no, porque si los hacéis una vez, estaréis condenados a repetirlos. ¡Son muuuy adictivos!
Ingredientes (salen 12 molletes):
- Fermento previo:
- 100 g de harina panificable
- 60 g de agua
- 1 g de levadura fresca (o 0,3 g de levadura de panadero seca)
- Masa final:
- 500 g de harina panificable
- El fermento anterior
- 315 ml de agua
- 20 g de aceite de oliva
- 10 g de sal
- 5 g de levadura (0 1,6 g de levadura de panadero seca)
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Ejemplo práctico; mollete de bacon,
pimientos y queso |
Preparación:
- Mezclar los ingredientes del fermento y dejar reposar 3 horas a temperatura ambiente (tambien se puede dejar reposar en el frigorífico hasta 2 o 3 días).
- Amasar todos los ingredientes hasta que la masa esté lisa y fina (como el culito de un bebé...).
- Dejar reposar la masa en un bol tapado con papel film (o un gorro de ducha) durante 1 hora y media o 2 horas a temperatura ambiente.
- Desgasar un poco la masa y cortar porciones de masa de unos 80 g.
- Bolear los trozos de masa sin demasiada tensión.
- Dejar reposar las bolas sobre un poco de harina, durante 10-15 minutos tapadas con un trapo.
- Aplanar un poco las bolas con la mano.
- Poner los molletes en una bandeja de horno, sobre un papel de horno, y dejar de nuevo en reposo tapado con un trapo durante 1 hora más.
- Meter al horno precalentado a 180-200ºC durante 10-12 minutos. Al precalentar el horno, meter una segunda bandeja vacía, para que se caliente también y poder hacer vapor de agua echando medio vaso de agua a esta segunda bandeja en el momento de meter los molletes.
- Sacadlos aunque os parezca que están pálidos. Son así. Si se dejan hasta que se doren, se fastidian y se quedan duros.
- Dejar enfriar un poco y, si se quieren congelar, abrirlos por medio y congelar extendidas todas las mitades en una bandeja.
- Ya congelados, se sacan unos 10 minutos antes de consumir del congelador y se meten en la tostadora. Quedan como recién horneados.
No consigo traducir correctamente el nombre de esta receta, así que lo dejo tal cual se llama en inglés e intento explicar aquí lo que es. Se trata de un porridge o gachas de avena frías. Y son frías porque se hacen sin cocinar, sólo mezclando los ingredientes en un bote de cristal y dejándolo a su aire durante toda la noche en el frigorífico, de ahí lo de "overnight". Es otra manera de comer avena y leche, con múltiples formas de tunearlo a tu gusto con fruta, frutos secos o especias, igual que los porridges calientes, echándole imaginación. Yo hoy voy a poner la opción que más me gusta: la de plátano con chocolate. Pero quitando esas dos cosas y poniendo otras, la receta base es la misma.
Ingredientes (para un tarro de cristal de los de mermelada, 370 g. de capacidad):
- 40 g de yogur natural no azucarado
- 25 g de copos de avena
- 80 g de leche
- 1/2 cucharada de semillas de chia
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de sirope de arce (o miel)
- 1 plátano pequeño
- 1 cucharada de chips de chocolate
Preparación:
- Mezclar todos los ingredientes en un bote de cristal con tapa.
- Tapar y dejar en el frigorífico durante toda la noche (a las 4-5 horas ya está listo, pero queda mejor toda la noche).
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domingo, 24 de abril de 2016
13:58
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La de la ventana
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Pan
Mi relación con el pan empezó de la mano de una máquina panificadora, y aunque ya crucé la línea del pan hecho totalmente a mano, en mi cocina sigue habiendo un aparato de estos, y sigo usándolo. Aunque ya apenas hago panes con la maquinita, me sirve de apoyo para algunas preparaciones, porque es buena amasando y el programa "masas" me permite dejarla trabajando durante una hora y media, tiempo en la que amasa y deja fermentar un par de veces. Con lo cual, al final me encuentro casi todo el trabajo hecho: sólo me resta formar los panecillos y darles un último reposo antes de ir al horno. También uso esta opción para la masa de la pizza, y el resultado es tan bueno que desde que la hice por primera vez ni se me ocurre hacer experimentos con otras recetas.
Hoy voy a enseñaros una de las recetas combinadas "máquina de pan-manos humanas-horno" que más me gustan. Se trata de unos panecillos individuales de harina blanca, sencillos, muy simplotes, pero con un toque de queso (yo uso Comté, pero podéis meter el que más os guste siempre que vaya rallado) que los hace muy sabrosones.
Ingredientes (mis panecillos pesan unos 80-90 g. cuando los formo, así que me salen unos 5 ó 6):
- 170 ml de agua
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 50 g de queso rallado
- 300 g de harina de trigo panificable
- 1 cucharadita de levadura seca de panadero
Preparación:
- Poner todos los ingredientes en la cubeta de la máquina de pan en el orden habitual, primero los líquidos y luego los sólidos.
- Seleccionar el programa "Masas",
- Echar el queso cuando la máquina avise (y si no, mirad en las instrucciones cuando hace la primera fermentación y echad el queso unos 3 minutos antes, para que lo integre en la masa).
- Cuando acabe el programa, sacar la masa. En la encimera o mesa ligeramente enharinada, desgasar un poco y cortar la masa en porciones de unos 80-90 g.
- Formar . Yo hago panecillos redondos a los que greño pegándoles un tajo enmedio con un cuchillo de sierra, justo antes de meter en el horno.
- Dejar reposar sobre un papel de horno y tapados con un trapo, a temperatura ambiente, durante una hora y media, aproximadamente.
- Meter al horno precalentado a 200ºC y con una segunda bandeja de horno abajo, para poder echar agua y hacer vapor.
- Dejar en el horno durante unos 25 minutos, vigilando que no se quemen. Dejar más si gustan más tostados, o menos si el horno es cañero. Ya se sabe que cada horno es un mundo.
- Sacar del horno y dejar enfríar sobre una rejilla.